18 de junio de 2014

Do's & Don'ts (en una boda) - II

Hoy toca otro post con recomendaciones sobre qué hacer, y qué no hacer (siempre desde un punto de vista personal), en algunos aspectos relacionados con la organización de una boda.

Haced una sesión preboda con vuestra mascota. Este tipo de reportajes son una oportunidad única para conseguir unas fotografías de pareja románticas e informales, y una gran ocasión para coger confianza con el fotógrafo que hayáis escogido para dar cobertura en vuestro gran día. Todas aquellas parejas que llevan tiempo de convivencia, y que tienen en su hogar alguna mascota, sienten que ese compañero o compañera de piso es parte de su familia; así que, ¿por qué no compartir con vuestro perro las instantáneas de la preboda?

Además de que serán un recuerdo inolvidable y entrañable para vosotros, el hecho de añadir una mascota a la sesión de fotos os hará estar más relajados y aportará naturalidad al resultado.


Fotografía vía Soul Photographer Nano


Fotografía vía Justin Demutiis Photography



Optad por un montaje de comida o cena en exterior solo si el clima es el adecuado: comidas en verano, y cenas en primavera u otoño, son poco recomendables. Así leído esto parece una obviedad, pero hay muchas parejas que sueñan con celebrar su boda al aire libre y priorizan este deseo frente a la comodidad de sus invitados. Pero cuando organizas un evento para decenas, o cientos de personas; tienes que tener muy en cuenta que vayan a estar a gusto todo en cada momento de la celebración.

Desde mi punto de vista, las cenas al aire libre son perfectas en verano, pero se corre un riesgo demasiado alto si se organiza un banquete de noche en exterior en primavera u otoño, ya que por mucho que durante el día haya habido buena temperatura por la noche refrescará, y aunque con estufas de calor se puede paliar un poco el hecho de que ya no haya sol, esta solución creo que es adecuada para un cocktail, que dura una hora y pico, pero no para una cena de más de dos horas en la que los invitados estarán todo el rato sentados.

Así mismo, una comida al sol es una idea fantástica en primavera y otoño (obviamente en un día sin nubes), ya que la temperatura es agradable; eso sí, siempre con toda la zona del banquete provista de sombrillas que eviten que el sol incida directamente sobre las mesas. En verano, con una temperatura mínima de 30 grados a medio día, por mucho que pongamos sombra lo normal es que los invitados pasen calor y no acaben de disfrutar de la comida; tenemos que pensar por ejemplo que a una boda los hombres van en traje (así que el 50% de la boda va a pasar mucho calor si les tenemos en un ambiente sin climatizar durante dos horas).

Aunque en la organización de cualquier boda siempre tendremos un espacio cubierto y climatizado previsto -por si acaso hace mal tiempo-, si tenemos planteado el banquete en exterior, la decisión de montar fuera debéis realizarla pensando mucho en la comodidad de los comensales, y evitar que estos pasen calor o frío.


Fotografías vía Indulgy y Jessica Burke


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