27 de octubre de 2014

Novias Con Las Uñas de Colores

Las que ya os habéis casado lo sabréis, y quienes estéis inmersas en los preparativos de vuestra boda estaréis empezando a descubrir que hay muchos clichés en torno a lo que debe ser el estilismo de la novia el día de la boda. Hay cosas que son de novia, y hay cosas que no. Al menos en el imaginario popular, esto es así. Y en las distintas etapas por las que pasa una chica que va a casarse antes de su gran día, siempre hay alguien que se encarga de recordárselo.

Una novia de libro debe llevar el pelo recogido, que si no, no se la ve bien peinada. Las uñas con manicura francesa, o un esmalte semi-transparente. No debe faltarle el velo ni los zapatos blancos, a juego con el vestido, las medias (¡horror!), la liga y la ropa interior. Y debe lucir un maquillaje muy natural. Nada de ojos marcados, ni de uñas rojas; que eso no es de novia.


Y vaya por delante que me parece fantástico cuando una mujer camina hacia el altar (o hacia el juez de paz) cumpliendo todos estos requisitos y se siente cómoda con el look que ha elegido. Yo misma -que estoy divorciada- me imbuí de todo lo que debe llevar una novia y, exceptuando las medias blancas (esto me vais a perdonar, pero es algo con lo que personalmente no puedo), hice un completo cuando me tocó a mi vestirme de blanco. Recuerdo que quise pintarme las uñas de los pies de rojo (que es como las llevo siempre) y en el centro de estética me quitaron la idea de la cabeza rápidamente, porque aquello no era de novia. Quitando ese detalle que sí lo habría hecho diferente, he de decir que yo con el resto de mi estilismo estaba tan feliz.

El problema viene cuando todos estos requisitos, que se supone que debe cumplir una novia, no encajan con la forma en que una de visualiza en su gran día. Realmente creo que hoy en día tenemos tanta información sobre el mundo de las bodas a nuestro alcance, y podemos ver tantos looks de novia diferentes, que cada vez hay menos reparos en que cada novia sea ella misma el día de su boda; y se deje la melena suelta, se calce unos zapatos de color, lleve un tocado en lugar de velo, elija un maquillaje marcado con el que se siente más identificada que con uno efecto cara lavada, o… ¡se pinte las uñas de rojo! Que al final ha sido un pequeño detalle que me ha dado pie para escribir el post, y que creo que pasa muy desapercibido en el look global de una novia (quitando en las fotos de primer plano que ilustran este post, es algo que no llama demasiado la atención), pero que sí marca de alguna manera la personalidad de quien elige este color de laca de uñas para un día en el que se supone que todo debería ser de color blanco.



A fin de cuentas lo que importa es que, no solo os sintáis radiantes el día de la boda cuando os miréis al espejo antes de la ceremonia, y estéis cómodas durante todo el evento; sino que cuando volváis sobre las fotos de vuestro enlace años después, os veáis a vosotras mismas, a la mujer que erais el día que dijisteis Sí Quiero; con vuestro estilo personal reflejado en vuestro look.

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